Cine — 19/01/2012 21:30

Sofia Coppola: La polémica de un estilo propio

Posted by Jone Vitoria Sola

Jone Vitoria.
PAMPLONA.

Sofía Coppola no deja a nadie indiferente. Es una joven nacida y crecida entre guiones y cinematógrafos y ahora una de las directora más importantes del panorama contemporáneo con tan solo cuatro largometrajes a sus espaldas.

Su biografía ha marcado su carrera. Siempre introducida como “la hija de…”, el paraguas de protección paterno, sobre todo en el despegue de su carrera cinematográfica, se resalta en las críticas más especializadas. No en vano, Sofía Coppola ha permanecido sumergida en el mundo del cine desde su nacimiento pues es hija de uno de los mejores directores de cine de nuestra época, Francis Ford Coppola (El Padrino de 1972 – 1990 y Apocalypse Now de 1979). De niña actúo bajo la dirección de su padre en películas como The Outsiders, 1983 y Peggy Sue got Married, 1986. Su papel en la tercera entrega de la saga El Padrino (1990), si bien es habitualmente menospreciado por la crítica, no terminó definitivamente con su carrera como actriz.

“… asumir uno de los personajes principales de la última entrega de la saga de los Corleone fue demasiado. La crítica se cebo en ella, cuando en realidad el objeto de los furibundos comentarios deberían tener como destinatario a su padre por elegir sin experiencia previa de verdad, pero no creo que eso truncara una teórica carrera actoral.” Quim Casa en Dirigido por (Enero 2007)

“Su padre (…) se equivocó a pesar de su sabiduría para descubrir actores al creer que su hija estaba muy dotada para el oficio de interpretar. Después de haberse colado en con muy limitada expresividad en la tercera parte de El padrino, Sofía Coppola dedujo con sentido de la realidad que lo suyo no era ser actriz, pero que le apetecía contar historias a través de una cámara.” Carlos Boyero en El País (Septiembre 2011)

Su debut detrás de las cámaras fue en 1989. Con dieciocho años escribió el guión de Vida sin Zoe uno de los capítulos de Historias de Nueva York que dirigió su padre junto a Woody Allen y Martin Scorsese. El cortometraje lo protagonizaba una niña -y no una adolescente como ocurre en sus siguientes trabajos-, probablemente porque todavía carecía de la perspectiva suficiente para hablar de la adolescencia; sin embargo, sí la tenía para hablar de la niñez.

Al margen de su padre, realizó el cortometraje Lick the Star (1998) en el que ya muestra un estilo muy diferenciado. Desde entonces ha realizado cuatro largometrajes: Las vírgenes suicidas (1999), Lost in Translation (2003), Marie-Antoinette (2007) y Somewhere (2010). Los cuatro producidos por American Zoetrope Studios, la productora de Francis Ford Coppola, algo que evidentemente, ha facilitado la distribución y promoción de sus obras.

 

 

 

 

 

 

 

 

Sin embargo, en cuanto al estilo, Sofía Coppola es totalmente independiente, si por algo destaca es por su sello determinante y personal. Existen elementos comunes y recurrentes en sus cuatro historias.

“Los problemas de identidad en la edad adolescente y la soledad de los protagonistas” son, según Quim Casas (Dirigido por, Enero 2007), la esencia fundamental común a todas sus historias.

Las vírgenes suicidas se trata de una adaptación hecha por la propia Sofía de la novela Jeffrey Eugenides. En ella muestra, a través de los ojos de un grupo de amigos, una familia que mantiene casi confinadas a sus cinco hijas en los años 70. Comienza con la pérdida de la más pequeña de las Lisbon, Cecilia (Hannah Hall) que muere en su segundo intento de suicidio y concluye con el suicidio colectivo de las cuatro hermanas. Estos turbadores hechos, junto con la inocente belleza de las chicas perdurarán en la memoria de esos chicos que no son capaces de explicar cómo puede convivir la belleza más pura con una historia de lo más macabra. Para Sofía Coppola “los suicidios son una metáfora del final de la infancia y el inicio de la adolescencia”. Además de la adolescencia, la película también trata sobre la memoria.

“La memoria que nos implanta ese momento en que nos comunicábamos con nuestros objetos de deseo poniéndonos discos por teléfono, o ese primer encuentro –la noche de amor de Lux (kirsten Dunst) y Trip (Josh Hartnett)- con el chico que cambiará nuestra vida por completo. Es en ese sentido que la magnífica película de Sofía Coppola es bella y terrorífica: porque no demuestra que nunca podremos recordar con exactitud por qué perdimos nuestra pureza, esa pura que nos permitía desear lo inalcanzable” (Fotogramas, 2000)


La soledad personal y la crisis de identidad derivada de un cambio hacia la maduración vuelve a estar presente en su siguiente película, de guión original, Lost in Translation. En un hotel de Tokio coinciden dos personas muy diferentes: Bob Harris (Bill Murray), un reconocido actor norteamericano que ahora se dedica a posar para anuncios de whisky, y Charlotte (Scarlett Johansson), una adolescente que acompaña por todo el mundo a su marido John (Giovanni Ribisi), un fotógrafo de moda. Sin embargo una cosa tienen en común: ambos personajes están hundidos en la soledad y el silencio.

“Será la barra de bar del hotel en el que ambos se hospedan la que una sus destino, la que les haga encontrar la complicidad del aburrimiento de alguien desalentado y perdido” (LaButaca, 2004,)

Sofía Coppola plantea de forma elegante y contenida una relación personal sincera que encuentra el elemento común en la soledad” (Filasiete, 2004)

Ambos están encerrados en la inmensidad de Tokio y sin embargo se encuentran y juntos recorren “el impreciso camino del primer encuentro, siempre glorioso y siempre hacia ninguna parte, entre un hombre y una mujer” (El País, 2004). Sofía Coppola confía en la amistad como el ancla al que aferrarnos cuando nos hundimos en la pérdida de nuestra propia identidad.

En María Antonieta escribe nuevamente un guión original, aunque esta vez basándose en la biografía de la reina francesa de Antonia Fraser. Cuenta como la ingenua princesa de Viena  debe abandonar su hogar a los catorce años para unirse en matrimonio con el futuro rey de Francia, Luis XVI. En la corte de Versalles, su aislamiento y soledad la convertirán en la reina más incomprendida de Francia. De nuevo, la soledad y aislamiento de una adolescente (en esta ocasión reina de Francia) como tema.

“Así, Coppola, nos cuenta, una vez más, la historia de una adolescente en busca de su identidad y, sin embargo, en lugar de caer en la repetición, aporta nuevos matices a esta búsqueda. Si en “Las vírgenes suicidas”, la misma Kirsten Dunst encarnaba a una joven paralizada en su desarrollo, en “Lost in Translation”, Scarlet Johansson tomaba el relvo, con una joven que se las arreglaba fuera de su contexto natural. Ahora, de nuevo, una estupenda interpretación de Kirsten Dunst nos cuenta una adolescencia forzada y aislada, que la conduce hacia los peligros de la burbuja social”. (LaButaca, 2007)

“Con esta cinta se cierra la trilogía de soledad femenina moderna” (LaButaca, 2007)

“El trasfondo de la Revolución Francesa pasa a segundo plano para dar prioridad a la soledad de una joven casada y olvidada por su esposo” (El País, 2006)

No obstante, no se trata de un biopic. Como la directora afirma “decidí construir un filme en el que diese una visión particular de esa mujer, mostrando al espectador como yo veo a María Antonieta” (El País, 2006)

En Somewhere “Coppola vuelve a la soledad y el encierro. Retrata con frialdad, disimulado desagrado el cosmos hollywoodiense y sus tediosas rutinas” (LaButaca, 2011). Y lo hace a través de Johnny Marco (Stephen Dorff) un afamado actor que vive en el hotel Chateau Marmont, de Hollywood y que se dedica a matar el tiempo paseando su ferrari y tonteando con drogas y mujeres. Este vacío existencial del actor se llena con la llegada de su hija Cleo de 11 años (Elle Fanning) fruto de un matrimonio roto. En esta ocasión, la soledad retratada no es solo la de la joven, sino también la de su padre.

Además de la reiteración temática en torno a la soledad y el aislamiento a lo largo de sus cuatro películas, también hay que subrayar la repetición del papel protagonista. No son cuatro jóvenes las que nos muestra Sofía Coppola sino una sola. Una adolescente en pleno cambio que necesita reencontrarse a sí misma. Los lugares nos hablan del personaje: la situación de aislamiento en la que se encuentra (ya sea encerrada en casa por sus padre -Las vírgenes suicidas-, en un hotel de Tokio como en Lost in Translation, en Versalles -María Antonieta- o en el Hotel Chateau Marmont) dota al espacio y al lugar de un protagonismo propio.

“El tercer personaje en la historia, Tokio, es el infrecuente hábitat de esta unión y Sofía lo utiliza (con cariño) como una tierra de nadie donde brinda una historia de amor platónica…” (LaButaca, 2004)

“La reconstrucción estética de la pompa y decadencia versallesca es asombrosa, y el uso del decorado como personaje protagonista ha sido llevado hasta el extremo que ya apuntara con Lost in Translation. (Filasiete, 2007)

ESTILO PROPIO.

“Cuando Sofía Coppola adaptó la novela homónima de Jeffrey Eugenides “Las vírgenes suicidas” dejó muy claro que su prometedora visión cinematográfica de futuro heredad de su célebre progenitor no estaba exenta de una mirada propia e independiente”. (LaButaca, 2004)

“Después de demostrar su capacidad imaginativa y su gran sensibilidad como directora en Las vírgenes suicidas, Sofía Coppola ofrece plano que hablan plano que hablan por sí mismos, manteniendo miradas y captando sentimientos que nunca se pronuncian” (Filasiete, 2004)

“El envoltorio es fundamental en su nuevo trabajo, porque es a la vez el contenido” (LaButaca, 2007)

“Reconozco que durante 90 minutos Sofía Coppola me ha tenido intrigado con su anécdota, que posee una notable capacidad para describir ambientes y crear atmósfera, que intenta ser sugerente y detallista. Su realismo tien mérito y es innegable su talento para la estética que retrata la nadería” Carlos Boyero El País, 2010)

“De nuevo la hija de Francis Ford Coppola no ha defraudado y ha dado muestras de exquisitez y de sentido artístico con esta comedia agridulce que encandilará al espectador” (LaButaca, 2004)


El cine de Sofía Coppola es cine de autor, puede gustar más o menos, de hecho la crítica es muy dispar respecto al valor y calidad del estilo personal de la directora, pero su capacidad técnica y artística es innegable para todos. Aunque tenga un sello propio y definido, el estilo de Coppola no es inflexible. A lo largo de sus trece años detrás de la cámara, la directora ha ido perfeccionando su técnica repitiendo aciertos y mejorando la calidad cinematográfica.

En Las vírgenes suicidas afronta con éxito la adaptación de una novela, polémica por su trágico nihilismo, a través de un tratamiento visual desdramatizado. Introduce la combinación del pasado y presente al incluir a la banda de música Air en una historia ambientada en los 70, elemento que repetirá con mayor intensidad en María Antonieta.

Con Lost in Translation muchos críticos aseguran que Sofía Coppola ha alcanzado ya la que será su obra maestra total y absoluta. (MuchoCine, 2011). En María Antonieta cuestiona los géneros cinematográficos al proponer una nueva concepción de la representación histórica en la pantalla, pero su carácter transgresor es menor de lo que todo parecía indicar. (Quim Casas en Dirigido Por, 2007). Para Somewhere Coppola recicla la idea y coordenadas de Lost in Translation y multiplica y alarga las escena de vacío, silencio y aburrimiento.

MAGISTRAL DIRECCIÓN DE ACTORES. También innegable es la capacidad de la directora para descubrir nuevos talentos. Así lo hizo con Kirsten Dunst en Las vírgenes suicidas, también con Scarlet Johansson en Lost in Translation y ahora con Elle Fanning en Somewhere. Sus planos largos, estáticos e intimistas favorecen la interpretación de las jóvenes. Interpretaciones en las que más valen los gestos y las miradas que la palabra. Pero además del talento a la hora de escoger es alabable su maestría al dirigirlos.

“Y como siempre, Coppola demuestra un ojo único a la hora de escoger a la pareja protagonista” (MuchoCine, 2011)


“TEMPO DE ADAGIO OPTIMISTA”. Probablemente el ritmo lento y tedioso de sus películas sea lo que haga que Sofía Coppola no sea una de las favoritas del cine comercial y del gran público. A lo largo de su carrera, la cantidad de diálogos han disminuido mientras que las secuencias sin acción se han multiplicado. El estatismo de esas secuencias que siguen durante largos periodos de tiempo a los personajes (Johnny, Stephen Dorff, conduce su ferrari en Somewhere o Charlotte paseando por Tokio en Lost in Translation) recuerdan, aunque nadie lo mencione al realismo cinematográfico de películas como Umberto D de Victorio de Sica o Alemania año cero de Rossellini.

 

MÚSICA Y SONIDO. La referencia a la selección musical y al uso del sonido es también un aspecto constante en la mayoría de las críticas. Coinciden en que la directora sabe hacer que el sonido, la música y el silencio sean indivisibles de la imagen. No favorece lo visual en detrimento del sonido. Incluso en ocasiones es la música quien determina el ritmo del montaje, algo más propio del videoclip.

“Coppola, como Spike Jonze o Michel Gondry, hereda fórmulas propias del videoclip que ellos mismo han reinventado en relación al que se hacía en los años ochenta, pero casi nunca en sus película esa influencia resulta determinante, conscientes, más que otros que se expresan con lenguajes bien distintos aunque últimamente muy interconectados.” Quim Casas (Dirigido Por)

En Las Vírgenes suicidas y en María Antonieta hay que destacar la selección musical, en ambos casos anacrónica. En la primera, las canciones del grupo contemporáneo Air sirven para desdramatizar y oxigenar la turbadora atmosfera. En la segunda, sin embargo, la intención al incluir a los grupos Phoenix y The Strokes (también actuales) tiene más que ver con mostrar la vida de un personaje histórico desde un punto de vista actual. En Lost in Translation y Somewhere la calidad musical sigue sin ponerse en cuestión, pero lo que más subrayan los críticos son los silencios creados por la directora. Esas elipsis sonoras pretenden ilustrar (y lo consiguen) un tema común a los dos filmes: el vacío.

 

DIRECCIÓN ARTÍSTICA Y FOTOGRAFÍA INTIMISTAS. Su gusto estético es intachable. Ya se ha comentado, además, la capacidad de Sofia Coppola en dotar al espacio, perfectamente decorado y ambientado, de personalidad y presencia propias de un personaje.

En cuanto al vestuario es sorprendente la habilidad que demuestra en hacer que las prendas lleguen no solo a caracterizar y definir al personaje sino a formar parte de él. Coppola consigue a través de una sola prenda u objeto condensar abundante información sobre el personaje protagonista: así ocurre con las converse de María Antonieta o la peluca rosa de Charlotte en Lost in Translation. Ambos objetos reflejan una inevitable regresión a la infancia de las adolescentes a la vez que su rebeldía.

Sus cuatro películas están contadas a través de una poética personal que revela una mirada particular y sobre todo femenina de lo que nos está mostrando. Nos acerca a los personajes de forma sugestiva y detallista y nos hace creer que podemos llegar a conocer a la protagonista con complicidad. La fotografía y la iluminación contribuyen a crear ese espacio de intimidad entre director y espectador, un espacio perfecto para la sinceridad. Los largos travellings de paisajes, extensos primeros planos, el plano de la protagonista mirando a través de la ventana del coche o carruaje, los insertos de detalles o una atmosfera pastelosa, como de sueño, son algunos de los rasgos que configuran la firma de Coppola.

Sofía Coppola continúa en su empeño por manifestar su gran delicadeza a la hora de rodar historia intimista, obteniendo en su segundo trabajo un prodigio de exactitud y agudeza, de elegante equilibrio. (LaButaca, 2004)

 

LA POLÉMICA. Todos estos elementos tan admirables y característicos del cine de Sofía Coppola son para muchos otros sus mayores desaciertos. Mientras su detallismo es aceptado popularmente, su estatismo y ritmo pausado es considerado demasiado tedioso, rozando lo insoportable. Muchos tampoco aprecian la idea de que Coppola esté continuamente reelaborando la misma película aunque haya entre ellas siglos de diferencia, o sucedan en los extremos opuestos del planeta.

Por otro lado, la puesta en escena de sus películas es tachada por algunos de “demasiado pastelososa” más propia de la publicidad de lujo que del auténtico cine. (Carlos Boyero, EP, 29). Otros critican excesiva preocupación por el envoltorio y la falta de contenido en sus guiones.

Frente a estos están todos lo que consideran a Sofía Coppola una artista contemporánea, valiente y vanguardista, promesa del cine venidero. Parece que, para los críticos, su obra no admite medias tintas.

 

Jone Vitoria Sola

Comuniación audiovisual

@petitaporter

http://about.me/jonevitoria

 

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2 Comments

  • Siempre me fliparon las Converse, la escena de los pasteles y What Ever Happened? en María Antonieta!

  • Un artículo interesantísimo. Ha conseguido que me vea todas las películas (excepto Maria Antonieta que ya la había visto varias veces) y me lo vuelva a leer después.

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