Cine — 01/03/2012 22:30

Víctor Erice: un documentalista atrapado en la poesía

Posted by Álvaro Moral

Álvaro Moral.
PAMPLONA.

Uno de los grandes directores del cine español, Víctor Erice, es el creador de Alumbramiento, un cortometraje inserto en una recopilación que conmemoró la obra de Herz Frank de 1978 (Ten minutes older) y de las que se cumplen ahora diez años. Además de Erice, en el homenaje participaron directores como KaurismakiSpike LeeBertolucciGodard. El requisito: 10 minutos de video y la imagen de un reloj. El corto homenajeado es un plano de las miradas de unos niños ante unas marionetas. Sin embargo, igual que hizo Val del Omar con sus fotografías de las Misiones Pedagógicas, estas miradas son un universo fascinante que, con un mínimo de sensibilidad -por parte del espectador-, consiguen transmitir todo lo que pasa por la mente y corazón de esos niños de hace más de 70 años. Erice ya hizo el experimento en su segunda película, El espíritu de la colmena (1973).

Lifeline, que en español sería algo así como línea de la vida fue traducido como Alumbramiento. Ambos títulos dan una idea muy definida de la materia que con la que se trabajó: el tiempo que se escapa de la vida, personificado en los relojes que aparecen y en los sonidos que marcan el ritmo. Erice parece decirnos que no hay posible escapatoria al tiempo. Además, el elenco de personajes que va desde el niño recién nacido al anciano son una imagen clara de la vida que fluye.

Un niño recién nacido de 1940 comienza a desangrase por el cordón umbilical. Así empieza la película. A Erice le basta hacer una selección muy precisa de sonidos y de planos cortos -en los que aparentemente no ocurre nada-  para contarnos la historia de una posible muerte. No sobra nada porque cada plano tiene su simbolismo peculiar según en qué posición y junto a qué otro plano se coloque. La mirada impasible de un espantapájaros o unos campesinos con una guadaña son duras imágenes que presagian la muerte. Igual que los cuadros que cuelgan de la pared son el recuerdo de un pasado más próspero en Cuba.

Ninguno puede escapar a la muerte que llega. ¿Seguro? Pero Erice es un documentalista atrapado en la poesía. No es casualidad que la fecha en que se desarrolla esta escena es la de su cumpleaños (28 de junio de 1940). El bebé de la familia que actúa es hijo del matrimonio que aparece pues los actores son una familia amiga que pasó por una situación similar a Erice. El director se empeña en rememorar su biografía en su cine. Esta actitud se puede comparar a la de Ed en de Big Fish, que usa la forma de cuento para contar su vida. ¿Puede ser entonces real el cine? ¿Cuáles son las fronteras de la realidad y ficción?

El margen entre la ficción y la realidad se diluye en el cine, y Erice lo sabe. Ya lo hizo en El espíritu de la colmena en la que Ana, la protagonista, logra traer a la realidad a Frankenstein. Ana es un alter ego del cineasta, que también salió traumatizado tras ver su primera película. Como niño que era no supo crear una distancia necesaria para aceptar que la ficción es otro mundo. En Lifeline tanto el hecho de que todo el cortometraje sea una referencia a su nacimiento como que use actores no profesionales nos dice que Erice usa su cine como documental y consigue atrapar la vida pasada para que cada vez que se reproducen sus películas vuelva a vivirse. ¿Por qué sino se haría cine?

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1 Comment

  • Gran trabajo, Álvaro. Me ha encantado el modo en que relacionas la estética de Val del Omar con la narración de Big Fish. ¡Creo que hemos dado con una gran incorporación! ;)

    p.d: Recomiendo muy mucho ver el corto a aquellos que aún no lo hayan hecho…

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